
Kirchner desatado: desestabiliza a Das Neves y Peralta
El ex presidente no parece entender el mensaje de las urnas. En las últimas horas “invadió” el territorio del chubutense Mario Das Neves, para colmo en un avión presidencial. El gobernador no ahorró críticas: “fue una actitud de prepotencia, es un hipócrita y no es mi amigo”, disparó. Pero Kirchner no se detuvo allí. En Santa Cruz conspira contra Daniel Peralta, que ahogado financieramente, ya evalúa renunciar.
En las últimas 48 horas Néstor Kirchner demostró que sigue ubicado a una distancia sideral del sentido común que emerge de una mínima lectura de la elección del 28 de junio. Primero se dedicó a desestabilizar al gobernador de su provincia natal, Daniel Peralta, bloqueándole un crédito vital para Santa Cruz.
Luego se hizo llevar por un avión de la Fuerza Aérea –es bueno recordar que un diputado electo no tiene mando sobre las fuerzas armadas-, hasta la ciudad de Puerto Madryn, para encabezar un encuentro político en las narices de Mario Das Neves, por supuesto sin avisarle. Y como si todo esto fuera poco, antes de irse se encargo que Aníbal Fernández ratificara a Guillermo Moreno. Faena que hoy completó el Indec anunciando una inflación que subestima al menos en un 100 por ciento la real escalada de los presos. Se completaron así 48 horas de kirchnerismo explícito en estado puro.
La conspiración contra Peralta
La noticia se publicó días atrás en las páginas económicas de los diarios nacionales: el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, no había logrado acceder a un préstamo de 2.000 millones para financiar el galopante déficit de su provincia. Luego surgió un sugestivo comunicado del Banco de Santa Cruz aclarando que no formaba parte del fideicomiso que se había
Pero detrás de la frialdad de la información económica, se despliega una fascinante trama política. El putsch que intenta concretar el ex presidente para derribar a Peralta, un hombre al que los Kirchner atribuyen la humillante derrota que sufrieron en su propio territorio.
El fantasma del ex gobernador Sergio Acevedo, quien renunció agobiado por las maniobras de Kirchner recorre por estas horas las calles de Río Gallegos. Acevedo, como Peralta, cometió un pecado mortal para la lógica kirchnerista: intentó imprimirle un mínimo margen de autonomía a su gestión como gobernador.
En Santa Cruz no es un secreto que el kirchnerismo más visceral encendió los motores para desestabilizar a Peralta. Retirándole todo apoyo político y financiero, y pintando en los medios adictos la imagen de “desgobierno”. No casualmente en su periplo de ayer por la Patagonia, Kirchner se hizo acompañar por Rudy Ulloa Igor, su alter ego para los asuntos santacruceños y dueño de medios en esa provincia.
No parece casualidad que tal como señala OPI Santa Cruz, haya aparecido una solicitada en la provincia de Francisco “Batata” Mansilla, amigo estrechísimo del ex presidente, cuestionando la gestión de Peralta, siguiendo de esa manera el guión trazado por la propia Cristina Kirchner la noche de la derrota.
Cuestionamiento que subió de temperatura con otra solicitada, esta vez firmada por Mónica Yáñez, integrante de “La Cámpora” que dirige el hijo presidencial Máximo Kirchner, reclamando directamente la renuncia del Gobernador a la presidencia del PJ y achacándole la derrota en las urnas.
Mensajes políticos que en la superficie reflejan el programa desestabilizador iniciado por Néstor Kirchner, que incluye el ahogo financiero de la provincia, cortándole el envío de fondos de la Nación y el acceso al crédito. Una práctica calcada del método que aplica al porteño Mauricio Macri, lo que indica con precisión que lugar ocupa Peralta en el imaginario del ex presidente.
La maniobra se completó ayer, cuando legisladores santacruceños que responde a Kirchner impidieron que se aprobara el Fideicomiso de 2.000 millones ideado por Peralta para financiarse. Y para que terminara de quedar claro el mensaje del poder, luego de caída la sesión, el Banco Santa Cruz emitió un sugestivo comunicado anunciando no participaba del Fideicomiso, colocando así la lápida sobre la iniciativa.
En este marco, en Santa Cruz han recrudecido por estas horas las versiones de una renuncia de Peralta a la gobernación. Aunque no se descarta que el propio gobernador esté jugando esa carta para frenar a Kirchner. Es que por los plazos que fija la ley, si Peralta se va ahora, el vicegobernador debería convocar a nuevas elecciones y en ese marco, luego de la reciente derrota, los Kirchner corren el riego de perder la provincia en manos del opositor Eduardo Costa.
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