
Hace 17 meses, en un día como hoy me levantaba temprano y con mucho odio e impotencia escribía una nota sobre inseguridad que Tribuna de Periodistas tuvo la gentileza de publicar de inmediato.
En ese momento creo que realmente muchas cosas se me cruzaron por la mente e inevitablemente me dejo uno de los sabores más amargos que he sentido en la boca. Se trata del asesinato de Santiago Urbani.
Tan prematuros eran los datos que hasta el apellido escribí mal en ese entonces; por ese momento los más fuertes recuerdos y los más dolorosos de mi carrera de más de 30 años en contra de la inseguridad que me han hecho ver y vivir cosas realmente difíciles y dolorosas, como levantar a mi padre del suelo con 5 disparos en el cuerpo herido casi de muerte por 4 malvivientes después de ambos tirotearnos con ellos.
Igualmente, creo que pocas veces me sentí de esta manera. ¿Será porque tengo hijos de esas edades? ¿Será porque escuche las primeras noticias y lo aberrante de los hechos? No se no lo puedo explicar. Pero lo que sí puedo explicar que mañana viernes 11 de marzo a las 10 de la mañana comenzará el juicio a los dos mayores —Emiliano Herrera y Oscar Alberto Pérez Graham— que participaron del crimen de Santiago Urbani en octubre de 2009.
El mismo será oral y público y se desarrollará en el Tribunal Nº 6 de San Isidro, Ituzaingo 340. Creo que es nuestra obligación como ciudadanos concurrir u orar a Dios para que esos jueces hagan Justicia para Santiago.
Recordemos que Santiago, que aparte de ser un hijo ejemplar, era toda una promesa de vida y de futuro, era de esos chicos que nos llenan de admiración con una beca ganada para ir a Beijing. Un muchacho que en medio de la ofertas de carreras lucrativas que existen eligió estudiar Musicoterapia para ayudar a la gente a recuperarse en el dolor. Esa clase de jóvenes que traen luz a la vida y nos llenan la vida y eligen el anonimato de los héroes que se mueven
en silencio mitigando el dolor de la gente por nada más que amor al prójimo.
Eso era Santiago un ángel en vida al que no podemos, no debemos no queremos de ningún modo dejar sin Justicia. Por lo cual, les recuerdo que estos asesinos que con total alevosía y volvieron sobre sus pasos y lo ultimaron con una escopeta, esto no tiene explicación pero si tiene solución y ella es sacar a todos los autores mayores y menores para siempre y por siempre de la calle. No tienen derecho a pisar las veredas que pisamos nosotros y ponernos
en peligro, se tienen que morir en la cárcel para dar el claro mensaje a la delincuencia el claro mensaje del que el que las hace las paga.
Ayer me preguntaron en un programa de televisión cuál era una de las causales de la inseguridad y realmente olvidé enunciar la principal que es la impunidad.
Que este juicio sea un leading case y que todo empiece a cambiar para mejor en nuestra querida Argentina hoy dominada por delincuentes y asesinos por la incapacidad de nuestros gobernantes en resolver sus obligaciones constitucionales indelegables "justicia salud seguridad y educación" que cuando juran defender no se a que Dios se lo juran ya que nunca lo cumplen.
Espero esta sea la excepción.
Alberto Weckesser
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