domingo, 1 de mayo de 2011

MI GRAN TESORO

Uno va por la vida caminando y no está exento de relacionarse continuamente con personas: desde el kioskero hasta el profesor, pasando por los vecinos, por la familia, por los amigos, por los socios, por los clientes y por los compañeros de trabajo. Siempre estamos relacionados. No podemos escaparnos.
Quizás no nos damos cuenta de ello y la importancia de estas relaciones.
Días atrás un colega me dio un "cachetazo" sin tocarme un pelo, de esos que lo hacen a uno reflexionar y pensar adónde hemos estado parados y hacia dónde vamos. Me gustaría compartir esta historia real porque parece tonta pero a mí me llegó y por eso la repito:
Como decía, días atrás en mi lugar de trabajo me encuentro con un colega al que no veía hacía tiempo. Siempre tuve buen concepto de él, pero no lo conocía a fondo. Nos dimos el típico saludo de "Hola, cómo estás...?". Un apretón de manos. Y como estábamos esperando que nos atendieran, le hice una pregunta para pasar el tiempo: "Y cómo anda la profesión...?" Y contestó: "Como todo, el trabajo está duro..., pero por suerte no me estoy preocupando mucho por esto...me pasan cosas mucho más importantes que me demuestran que no me estaba equivocando...". Fruncí el ceño, indicando que quería saber más.
"Bueno..." me dijo colocando mi mano sobre mi hombro. "La verdad es que la vida me está enseñando algunas cosas que pensé que ya estaban olvidadas..." Y siguió: "Mirá, tengo casi 20 años de profesión, y desde hace unos años, me siento completo y puedo mirar a mis hijos adolescentes a los ojos y sé que me respetan porque el respeto me lo he ganado y se los he enseñado...Hace años que me encuentro con gente que me dice que otros han hablado muy bien de mi persona, que soy honesto, que soy buena persona a pesar de mi profesión, que valgo la pena..." "Desde hace años que en las fechas importantes como Navidad, Día del Amigo, Día del trabajador, recibo correos y mensajes de texto que me expresan sólo gratitud y que me admiran porque no me vendo por nada, que ha pesar de las posiciones que he ocupado siempre he tratado a los compañeros con respeto aún a los de menor jerarquía en el trabajo..." "Aún hoy recibo clientes que me los han recomendado porque dicen que yo soy honesto y les voy a decir la verdad de su situación..." "Y eso hermano, eso vale más que todo el dinero del mundo." "No me señalan con el dedo cuando voy caminando y chismosean: "ese es un delincuente" como dicen de otros aún conocidos. Y vos sabés que Mendoza es chica y todos nos conocemos."
"Ser honesto, no cagar a nadie y ser solidario con los que menos tienen con una moneda o con una palabra...ese es mi mejor tesoro que les dejo a mis hijos..." "Cuando muera, me van a recordar bien, y no como un pobre tipo que pasó por esta vida tratando de cagar a medio mundo..."

Me lo quedé mirando un rato. Y me dijo: "Es una boludez lo que digo...??"
Negué con la cabeza, porque en realidad, no podía hablar.
"No, tenés razón..."

Esto es real y a pesar de que a muchos les parezca una boludez, en la vorágine de tener más, de intentar pagar las cuentas, de llegar primero a todo, TIENE RAZON.

En los próximos tres minutos podés estar muerto. No lo decidís vos...Y qué habrás dejado??

Digo no? Olvidarse de la familia, olvidarse del amigo cuando te necesita, mentirle a tu cliente, joder a tu compañero de laburo, engañar a tu pareja, no dialogar, imponer ideas por la fuerza, no solidarizarse con el otro.
Ya hay muchos señalados por la sociedad, aunque ellos crean que se debe vivir jodiendo a otros. Los conocemos: algunos son políticos, algunos dirigentes, algunos empresarios, algunos sindicalistas, algunos vecinos, algunos...

Cuando vayas caminando por la calle que no te señalen. Que te saluden. Que te presenten con orgullo. Que tengas la posibilidad de disfrutar de la vida mirando directamente a tus hijos y a tu pareja y puedas decirle "No he robado, no he maltratado, ni humillado a nadie. Todo lo que tenemos lo hemos obtenido con DIGNIDAD."

Saludos

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